Lectura 9. Ciencia y Adab en el Islam. Los espacios palatinos dedicados al saber

CIENCIA Y ADAB EN EL ISLAM
LOS ESPACIOS PALATINOS DEDICADOS AL SABER
Susana Calvo Capilla

RENACIMIENTO Y HUMANISMO EN EL ISLAM.
La recuperación de las “ciencias de los Antiguos” en Bagdad y su irradiación hacia Occidente.
El término árabe “Adab” podemos estudiarlo y profundizar sobre él atendiendo a sus dos acepciones:
Por un lado la acepción más amplia que designa la educación humanística y profana y está relacionado con la “paideia” griega y la “humanitas” latina. Persigue la perfección humana cuyo fin supremo era la filosofía.
Según los estudios de Kraemer, Rosenthan o Gutas, sabemos que los siglos IX y X el mundo medieval islámico adoptó el ideal helenístico y grecorromano de la humanitas, frente a algunos investigadores que lo negaban.
La segunda acepción y más conocida de Adab es la referida al género literario. Recoger y sintetizar los conocimientos que te llevan a una buena educación. Los libros tienen contenidos enciclopédicos, docentes y moralizantes. Están llenos de personajes preislámicos (Platón, Aristóteles…) En el Adab se introdujeron con el tiempo conocimientos del mundo iraní y la filosofía griega, lo que convirtió este género en un compendio de experiencias humanas alejadas del carácter religioso.
En al- Andalus, la primera obra de Adab conservada es el “Collar único” de Ibn Abd Rabbihi, cortesano de Abd al- Rahmant. Todo el mundo en la corte necesitaba una educación básica y tener una cultura humanística para ser elegante y refinado “zarf”
Pero el significado de Adab con el tiempo fue encogiendo y pasó a ser simplemente: “el tener unos conocimientos para desempeñar unas funciones en la corte”.
Si volvemos al sentido inicial de Adab destacamos que el contenido de la educación seguía la clasificación aristotélica de las ciencias. Según el curriculum elaborado por Al- Farabi y que según Kramer es una perfecta síntesis de las ciencias antiguas y árabes. En primer lugar están lingüística, lógica, matemáticas. Después aparecen física, metafísica, política y filosofía.

ARISTÓTELES Y LA EDUCACIÓN DE LOS PRÍNCIPES
En los comienzos de la sociedad musulmana la literatura especular árabe nació en el siglo XVIII al final del período omeya y se derivaba de dos grandes tradiciones: la griega, con textos de Aristóteles, y la mesopotámica ( textos persas).
Las dos se unen en los primeros textos árabes en prosa en su mayoría de género epistolar.
Según Mario Grignaschi, el origen de la literatura árabe- islámica puede estar en un conjunto de epístolas atribuidas a Aristóteles y traducidas al árabe con el título “Epístolas de Aristóteles a Alejandro”. Estas epístolas que podrían derivar en un principio de un corpus de la literatura griega (según Latham), fueron enriquecidas más adelante por el traductor Salim Abu. L-Ala, con numerosos elementos de origen persa, sobre todo en aspectos relacionados con la política y el ejército.
Por lo tanto en la obra vemos dos concepciones distintas de la figura de Alejandro. Encontramos influencias de las doctrinas del hermetismo helenístico y las del hermetismo mesopotámico.
Cabe destacar otras obras derivadas de las “Epístolas” pseudo- aristotélicas y que se enmarcan en el género Abad: “El secreto de los secretos” (Sirr al-ri ásah).
En las versiones de las epístolas de inspiración aristotélica encontramos una función didáctica y un mensaje dirigido a los gobernantes, la protección de sabios y estudiantes y la exaltación de la Grecia Clásica.
Las obras inspiradas por Rasa-il, difundidas por el mundo islámico, pusieron el foco de interés en enriquecer el contenido hermético y ocultista, dejando de lado las doctrinas políticas y morales del texto original de las Epístolas.
La admiración por la filosofía clásica (en especial Aristóteles) llegaron pronto a al-Andalus. Los autores andalusíes de la época califal conocen las obras grecolatinas y las de los filósofos árabes gracias a la llegada de sabios, viajes a Oriente…

EL SOBERANO Y SUS SABIOS: EL CULTIVO DE LA CIENCIA Y DEL SABER COMO BASE DEL PODER
Al- Ma´mun y los califas árabes posteriores(S IX) extendieron la importancia del cultivo de las artes y ciencias como elemento de prestigio.
El origen de la filosofía árabe tiene dos nombres destacados: al-Kindi (Bagdad) “Filósofo de los árabes” y Al- Farabi, que desarrolló la primera teoría política.
En el al- Andalus, al-Hakam II y su padre Abd al- RahmanIII fueron los impulsores de las ciencias y se apropiaron de la herencia cultural hispana.
Este impulso de las ciencias y las artes tuvo su continuidad en los reinos taifas (S XI) y más tarde en el Califato almohade (S XII- S XIII). Según Forcade, destaca como ejemplo el reino de los Benu Hud de Zaragoza con un elevado nivel de filosofía y matemáticas.

LAS BIBLIOTECAS Y LOS MAYÂLIS PALATINOS
El término “Mayâlis” se asocia a sesiones o debates poéticos literarios. Este tipo de reuniones se celebraban en los palacios privados.
Los intelectuales de diversos orígenes y religiones eran los integrantes de estas tertulias. Las más famosas fueron las “mutakallimun” en Bagdad S X. Lo singular era la participación en ellas de personas de todas las religiones y sectas que trataban todo tipo de temas de manera filosófica.
En la corte cordobesa del siglo X también se tiene conocimiento de estas actividades. Allí participaba gente llegada de todos los lugares y formados en todas las ciencias: filosofía, astronomía y matemáticas.
Para celebrar esos “Mayâlis” o reuniones, el lugar escogido eran las bibliotecas. Las primeras bibliotecas eran las difusoras del conocimiento, no meros almacenes de libros y los bibliotecarios gente culta y que gozaban de prestigio.
No se tiene demasiado conocimiento sobre qué tipo de edificio era el que albergaba las bibliotecas en los siglos IX Y X. de hecho las bibliotecas  y espacios vinculados al conocimiento han desaparecido sin dejar rastro.
Por ejemplo de la biblioteca que forma parte dela Bayt al –Hikma de Bagdad, conocemos solo un catálogo de los libros conservados en las bibliotecas de Bagdad en el siglo X.
También sabemos que los emires buyíes que gobernaban Bagdad entre 945 y 1055 fundaron bibliotecas y “academias” manteniendo viva la actividad intelectual y tomaron el testigo de la Bayt al-Hikma.
Otra detallada descripción de una biblioteca de un miembro de la dinastía Buy, nos la proporciona A- Mugaddasi (mc. 990). Su palacio en Jerusalén (Irán) tenía un departamento dedicado a la biblioteca.
Todos los ejemplos mencionados hacen suponer la existencia de un tipo igual de edificio para albergar estas bibliotecas.
Sin embargo, para los estudiosos, no fue fácil reconocer este tipo de espacios pues no tenían una tipología fijada.
Fue necesario recurrir a otro tipo de medios como el análisis de las formas arquitectónicas, inscripciones o restos materiales y decorativos, así como la ubicación del edificio dentro del conjunto palatino.

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