Lectura 5. Mito y realidad
MITO Y REALIDAD
LA ESTRUCTURA DE LOS MITOS
Mircea Eliade
La perspectiva desde la que se estudió el mito difiere en estos últimos 50 años con la que se tenía anteriormente. En el siglo XIX se entendía como sinónimo de “fábula”, “invención” o “ficción”, sin embargo ahora entienden que este designa una historia verdadera, de inapreciable valor, porque es sagrada, ejemplar y significativa. En el lenguaje corriente, actualmente, se hace un uso equívoco del témino en el sentido de “ficción y en el de “tradición sagrada, revelación primordial…”
A la autora del libro, lo que le interesa es estudiar el mito en el sentido de proporcionar modelos de conducta humana para conferir significado y valor a la existencia. Solamente desde una perspectiva histórica, que tenga en cuenta hechos humanos, hechos de cultura y creación del espíritu, entenderemos el comportamiento mítico de algunos pueblos y sociedades y dejaremos de atribuirlos al infantilismo o salvajismo.
Interés de la mitologías primitivas
En el estudio de los mitos es preferible centrase en sociedades primitivas que en la mitología griega, egipcia o india ya que estas han sido modificadas y reinterpretadas.
Se prefiere el estudio en estas sociedades primitivas ya que en ellas los mitos están aún vivos y fundamentan y justifican todo el comportamiento y actividad del hombre.
La ventaja de estudiar estas sociedades primitivas reside en que en ellas el mito se sitúa en un contexto socio-religioso original.
Definición del mito:
No es fácil definirlo ya que es una realidad cultural extremadamente compleja y puede abordarse e interpretarse en perspectivas múltiples y complementarias. El mito cuenta una historia sagrada que relata un acontecimiento que ha tenido lugar en un tiempo primordial. Es el relato de una creación que narra cómo algo ha sido producido y ha comenzado a ser.
El mito se convierte en el modelo a seguir de todas las actividades humanas significativas, siendo su función principal la de revelar esto modelos ejemplares.
“Historia verdadera” e “Historia falsa”:
En las sociedades en las que el mito aún está vivo, este se considera una “historia verdadera”, puesto que siempre se refiere a lo sagrado y sobrenatural.
Por el contrario, las fábulas y cuentos se consideran “historias falsas” por tener un carácter profano. Las “historias falsas” pueden contarse en cualquier momento y en cualquier sitio, mientras que los mitos, “historias verdaderas”, sólo deben recitarse durante un lapso de tiempo sagrado.
Lo que revelan los mitos:
Lo que revelan los mitos concierne y afecta directamente a los hombres. Los mitos no sólo relatan el origen del mundo, de los animales, de las plantas y del hombre, sino también, todo los acontecimientos primordiales a consecuencia de los cuales, el hombre ha llegado a ser lo que es hoy; es decir, un ser mortal, sexuado, organizado en sociedad, obligado a trabajar y que lo hace según ciertas reglas. El mundo y los hombre existen porque los seres Sobrenaturales han desplegado su actividad creadora.
En definitiva, el hombre arcaico es el resultado de cierto número de acontecimientos míticos.
La diferencia más significativa entre el hombre arcaico y moderno es la irreversibilidad de los acontecimientos. Para los arcaicos lo que pasó originariamente se puede volver a repetir por la fuerza de los ritos, mietras que para el hombre moderno la historia no se reactualiza.
Que quiere decir conocer los mitos:
Al conocer el origen de un objeto, de un animal, de una planta,… significa que adquirimos sobre ellos un poder mágico gracias al cual logramos dominarlos, multiplicarlos o reproducirlos a nuestra voluntad. Un ejemplo sería el mito del origen del arroz: al recitarle al arroz el mito de su origen se le obliga a crecer vigoroso y tupido.
No se puede cumplir un ritual si no se conoce el origen, es decir cómo fue efectuado la primera vez, pero en la mayoría de los casos no llega con conocer su origen, también hay que mostrarlo, recitarlo.
Estructura y función del mito:
De una manera general se puede decir que el mito, tal como es vivido por las sociedades arcaicas, 1º, constituye la historia de los actos de los Seres Sobrenaturales; 2º, que esta historia se considera “verdadera” (se refiere a realidades) y “sagrada” (es obra de Seres Sobrenaturales); 3º, que el mito se refiere siempre a una “creación”, cuenta cómo algo ha llegado a la existencia o cómo un comportamiento, una institución, una manera de trabajar, se han fundado; es ésta la razón de que los mitos constituyan los paradigmas de todo acto humano significativo; 4º, que al conocer el mito, se conoce el “origen” de las cosas y, por consiguiente, se llega a dominarlas y manipularlas a voluntad; no se trata de un conocimiento “exterior”, “abstracto”, sino de un conocimiento que se “vive” ritualmente; 5º, que de una manera o de otra, se “vive” el mito, en el sentido de que se está dominado por la potencia sagrada, que exalta los acontecimientos que se rememoran y se reactualizan.
“Vivir” los mitos implica una experiencia “religiosa” puesto que se reactualizan acontecimientos fabulosos, exaltantes, significativos; se asiste de nuevo a las obras creadoras de los Seres Sobrenaturales; se entra en un mundo transfigurado.
El mito desempeña una función indispensable: expresa, realza, y codifica las creencias; salvaguarda los principios morales e imponerlos; garantiza la eficacia de las ceremonias rituales; y ofrece reglas prácticas para el uso del hombre.
El mito es un elemento esencial de la civilización humana que codifica la religión y la sabiduría práctica.
